Doctora Torrijo 

Obstetricia y Ginecología

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4.

Mi plan
de parto

Hace tiempo que muchas de mis pacientes embarazadas, cuando conversamos en la consulta, me manifiestan inquietudes respecto a la forma en que se va a desarrollar su parto. Cada una lo prepara y lo sueña de una manera, y por supuesto todas con final feliz. Creo que muchas de ellas están atemorizadas. Y que eso no es solo por lo que supone saberse irremediablemente abocada a una situación que es desconocida, potencialmente peligrosa y que va a ser el cambio más importante de toda su vida.

 

Me da rabia que las futuras mamás lleguen angustiadas a lo que debería ser el momento más emocionante y gratificante de sus vidas. Tienen miedo al dolor, miedo al personal que estará trabajando en el momento de su parto, miedo a que no se tomen el interés suficiente, a los posibles errores que puedan cometer los sanitarios y las terribles consecuencias que ellos puedan acarrear. Quieren evitar problemas en la medida de lo posible e invierten muchísimo esfuerzo en intentar atar todos los cabos posibles. Buscan en Internet, en los foros, en los protocolos de las clínicas y hospitales, en las experiencias de otras madres… y teclean en google mil preguntas para las que quieren respuestas exactas.

 

Las embarazadas que suelen acudir a mí tienen una edad superior a las de generaciones anteriores, y medio o alto nivel cultural. Lo han conseguido todo por medio del esfuerzo, el control y la persistencia y no quieren dejar nada al azar en lo que el asunto más importante de toda su vida.

 

Es por eso, y por que recibo muchos planes de parto con las más variopintas sugerencias, por lo que he decidido describir aquí, con completa trasparencia mi opinión sobre todo esto, sobre mi forma personal de verlo, y la forma en que yo trabajo.

 

 

Si el control gestacional es normal durante todo el embarazo, a  partir de la semana 37, semanalmente las embarazadas acude a control en consulta. Primero van a ver a la comadrona (o enfermera del parto) para que esta les realice un registro cardiotocográfico que nos dará idea de la existencia o no de las primeras contracciones y del estado de salud del bebe. Después en la consulta yo valoro el test, y realizo sistemáticamente un tacto vaginal para comentar con la paciente la información que de él se puede obtener: estado del cuello, consistencia, centralización o no, altura e la presentación…

Nos vemos semanalmente hasta la semana 41 o hasta el desencadenamiento del parto.

 

Lo habitual, es esperar al inicio espontáneo del parto.  A veces algunas pacientes desean programar su parto y yo suelo explicarles que el parto lo podemos estimular, pero no cuando nosotras queremos, sino cuando el cérvix uterino experimenta los primeros cambios, que siempre deben de ser espontáneos. Hacerlo de otro modo nos lleva a partos generalmente largos y tormentosos que no tienen ningún sentido por un capricho de fechas. Estas situaciones solo tienen sentido ante una alteración del bienestar fetal.

 

Cuando la paciente sospecha que ha roto aguas o percibe contracciones uterinas, como sensación de dolor menstrual rítmico, cada 5 minutos durante una hora, es el momento de ponerse en contacto con la comadrona, bien llamando al teléfono que les facilito o bien acudiendo a urgencias de la clínica que les indico.

 

La comadrona realiza la primera exploración y valoración obstétrica completa. En ese momento se pone en contacto conmigo, establecemos el nivel de riesgo y desarrollamos la estrategia que consideramos más adecuada.

 

Lo ideal es que en este momento yo ya sepa cuáles son las preferencias de la futura mama para así poder dar las indicaciones adecuadas a la comadrona, que posiblemente tendrá en este momento su primer encuentro con la paciente. Lo ideal es que todas las dudas respecto a las preferencias de cada una estén aclaradas durante las consultas de embarazo. El día del parto no podemos estar dependiendo de las continuas opiniones de todos los familiares que acuden a la llamada de la proximidad del nacimiento.

 

El periodo de dilatación puede ser largo, sobre todo en los partos del primer hijo, y es conveniente estar lo más tranquilos posible. Una sola persona debe de acompañar a la embarazada durante este periodo. Habrá ratos de aburrimiento, ratos de incertidumbre, ratos de dolor, y a veces nos verá reaccionar con celeridad porque hemos percibido alguna señal de alarma.

 

Considero indispensable tener una vía venosa canalizada, con o sin medicación, para poder intervenir con los fármacos que sean precisos en cualquier momento que precise rápida intervención. Esa vía venosa puede estar conectada a un gotero de suero simplemente, pero debe de estar presente. Resulta incomodo, pero muchas veces me ha ayudado a resolver problemas importantes. Prefiero trabajar de este modo.

 

La monitorización cardiotocográfica, no es necesaria continuamente hasta que las contracciones no son rítmicas y efectivas. Sin embargo, pasada la primera fase del parto, cuando la dinámica es rítmica e intensa, podemos así obtener información rápida y continua del estado fetal. Puede ser algo incómodo para la paciente el llevarlo, pero merece la pena. Esto no quiere decir que tenga que estar tumbada ni quieta, puede caminar, cambiar de posición, utilizar la pelota de pilates para sentarse, o realizar flexiones de las piernas que alivian el dolor de la contracción.

 

Nunca de forma sistemática, pero en ocasiones, puede ser que la comadrona decida que usted puede beneficiarse de la rotura artificial de la bolsa de las aguas. El ejemplo que suelo utilizar es el de una pelota dentro de un globo de agua. Si abrimos la salida del agua, y la vaciamos, la pelota cae, y así facilitamos el descenso de la presentación, que es nuestro objetivo: sacar al niño del útero materno de la forma mas favorable para los dos, para usted y para su hijo.

 

Cuando la dinámica es rítmica, el cuello presenta modificaciones y la presentación está bien apoyada es el momento de ofrecer analgesia a la paciente para aliviar el dolor del resto del parto. Es el momento de la anestesia epidural.

 

En el momento de la punción, solicitaremos al acompañante que salga del lugar de trabajo, para evitar así reacciones normales en personas no habituadas al ambiente sanitario.

 

Es cierto que el uso de analgesia aumenta la necesidad de goteo con oxitocina y puede alargar o reducir el periodo de dilatación. La obstetricia no es una ciencia exacta.

 

Cuando esta puesta la analgesia, la mujer ya esta generalmente tumbada, en la postura que le sea más cómoda, pero en ocasiones le pedimos que se coloque hacia un lado o hacia otro, con el fin de liberar la cava inferior del peso del cuerpo o a veces para intentar facilitar el descenso de la presentación (cabeza fetal)

 

Si en el curso del periodo de dilatación, del que estoy continuamente informada, hubiera cualquier incidencia, mi presencia junto a la embarazada es inmediata. Es difícil que tarde más de 15 minutos en llegar si la situación lo requiere. El profesional que esta junto a usted está correctamente formado y tiene gran experiencia en el manejo de los partos y sabe cuándo y cómo debe avisarme. Si la comadrona está tranquila, puede usted estar tranquila.

 

Acudiré, si no hay incidencias previas, junto a ustedes en el inicio del expulsivo. Ir vestida con vestuario quirúrgico, lavare mis manos y empezare a desplegar grandes manteles de papel para esterilizar el lugar de trabajo.

 

Le explicaremos, si no lo sabe cómo ha de empujar, los primeros pujos son difíciles, pero si sigue nuestras indicaciones verá como es una cosa natural y sencilla que hará perfectamente. Le recuerdo que no se está examinando, lo haga bien o lo haga mal, nosotras le asesoraremos y le ayudaremos todo lo posible.

 

A veces un ayudante me hará el favor de empujar con usted y apoyara el brazo sobre su abdomen, y hará presión. Eso será siempre para alcanzar nuestro objetivo que es colocar su bebe sano junto a usted. Le aseguro que nadie “sube” sobre su abdomen

 

La avanzada edad de las madres de hoy en dia y el uso de la epidural hace que sea más frecuente la necesidad de instrumentar los partos. Yo sólo utilizo fórceps o espátulas, nunca ventosas. Me forme al amparo de un gran hombre al que no le gustaba ese instrumento, así que no me dejó usarlo nunca y no lo voy a hacer tampoco ahora. Resuelvo mejor con los otros dos a los que considero mis grandes amigos. Los forces y las espátulas que se utilizan en el plano adecuado, y con las condiciones adecuadas, fueron inventados para ayudar a las mujeres y a sus hijos, y frente a la mala fama que les adjudican los que no saben ni como son, os puedo asegurar, desde la experiencia que ya me acompaña que me han sacado de muchas situaciones que sin ellos hubieran sido caóticas.

La episiotomía, el gran dilema. Si usted va a dar a luz a su tercer hijo tenga casi por seguro que no tendrá episiotomía en su parto. Si es su segundo hijo, es bastante posible que podamos hacerlo también. Pero si es su primer hijo, y más si es usted mayor de 35 años y piensa parir sin dolor, en mi opinión la episiotomía le beneficia. Posiblemente le evitará de tener un desgarro no quirúrgico a menudo con múltiples direcciones y mucho más difícil de reparar que dejan mayor numero de cicatrices en el periné. La episiotomía no se invento porque a los tocólogos nos guste coser. Se inventó para ayudar a las mujeres en el momento del parto.

 

A la hora de reparar esta herida quirúrgica o los posibles desgarros que hayan ocurido, sólo puedo decir que lo hago siempre lo mejor que se. Intentaré repararla como me gustaría que me la reparasen a mi.

 

 

Repecto a la atención al recién nacido. Intento que el primer contacto de la piel de su hijo sea con la de su madre. Y si todo trascurre con normalidad el bebe llorará sobre su abdomen, y cortaremos sin prisa el cordón. Sin embargo en los primeros momentos de vida la comadrona lo recogerá y un especialista le realizará la primera exploración, lo identificara, lo pesará y medirá. También le administraran vitamina k intramuscular como profilaxis de la enfermedad hemorrágica perinatal y se le pondrá una pomada para evitar infecciones oculares neonatales.

 

Es posible que mis compañeros, del equipo de atención al neonato decidan llevarse al nacido inmediatamente, con el fin de aspirar los restos de líquido amniótico que pueden estar presentes en su via aérea y que conviene aspirar antes de que se oiga el primer llanto. Los minutos en esas ocasiones se hacen eternos, conserve la calma, confíe en el equipo que les atiende.

 

Por supuesto que después se lo devolvemos para que lo disfrute, y a partir de ahí es el servicio de pediatría de cada clínica el que aplica el protocolo correspondiente, si bien en todas los lugares donde trabajo, los niños están habitualmente con sus padres, y cada día son valorados por los especialistas que le informaran a usted convenientemente.  

 

En el puerperio, uno de mis compañeros o yo misma pasaremos a visitarla todos los días, tenga preparadas todas sus dudas y así no nos dejaremos cosas sin resolver. Si las cosas evolucionan con normalidad a las 48 horas del nacimiento usted y su hijo podrán irse a casa.

 

Entiendo el parto como un proceso natural en el que participan otros factores psicológicos, afectivos y sociales. Intento tenerlos todos en cuenta y satisfacer en la medida de lo posible a las embarazadas.

 

Sin embargo, no tengo por costumbre someter a votación de todos los presentes las decisiones que tomo en el momento de atender a mis pacientes a las que trato como me gustaría que me tratasen a mi. No quiero que nadie me discuta cuando administro un fármaco o indico una técnica quirúrgica. Conozco las ventajas y los inconvenientes de cada procedimiento, estoy acostumbrada a resolver los problemas cuando aparecen y quiero concentrarme en el problema que surja sin tener en cuenta factores del entorno. Si no es así, no puedo ni quiero responsabilizarme del resultado.

 

Ojalá usted este de acuerdo con mi forma de proceder, pero si no es así, es mejor que contacte con otro profesional con el que se sienta más acorde, y así nos ahorraremos problemas y disgustos, y podremos las dos disfrutar usted de su momento y yo de este trabajo mío, que es en realidad una forma de vida y que me apasiona.